martes, 1 de abril de 2008

LAS DOS CAMPANAS, LAS MIL CAMPANAS

Durante varios días la lluvia azotó la localidad cordobesa de Santa Rosa de Calamuchita. Su río, en búsqueda del milenario cauce natural, trepó sobre las casas y los puentes... el pueblo desapareció.

En su desesperación algunos intentaron alejarse en sus vehículos, pero otras personas habían cerrado el paso en la ruta, en protesta por el maltrato tributario del gobierno a sus negocios... La gente huyó hacia las montañas buscando salvación. Es fácil imaginar que solo unos pocos privilegiados lograron escapar...

Más tarde el río se replegó, y los refugiados de la montaña comenzaron a descender lentamente. Con destino incierto. Acarreando los pocos trastos que salvaron de la inundación. "DIGO LA VERDAD: HE MENTIDO"

Así funcionan las cosas, supongo, en la mayoría de los países y en la cotidianeidad de las relaciones humanas.

Todo depende del cristal con que se observen las cosas y lo sencillo que resulta opinar, abstraerse, enojarse y emocionarse con hechos que parecen tan irrevocablemente ciertos. Simplemente porque lo escuchamos en los medios de comunicación, porque lo dijo el vecino o porque miramos el árbol y no el bosque...

Hablar con liviandad de todos los temas, aún insinuando profundas investigaciones, es una de las pocas cosas gratuitas en el planeta y sabemos que este mundo se mueve sustancialmente en términos económicos. ¿Cómo no, entonces, hacer uso de un bien social sin cargo como es la expresión pública?

Y digo "pública", desde el momento mismo en que traspasamos las privadas puertas de nuestro pensamiento.

Que las palabras hacen más daño que un puñal, ya lo han dicho otros. Y si le agregamos que suelen esgrimirse con la misma sangre del convencimiento popular, la herida suele ser mortal.

En cuestión de los hechos (o no hechos), es saludable intentar escuchar todos los "Ding Dong", pero a sabiendas de que jamás podremos hacerlo; somos humanos y existen incontables tipos de campanas y campanarios en el planeta (... de "Talán Talán" y personas de apellido "Campana" en todos los idiomas)

Ser terminante en las consideraciones sin respetar los sonidos que trae el tiempo, suele dejar marcas en nosotros, en los demás y en todos juntos.

Hasta el breve silencio entre el crepitar de las campanas, nos está mostrando algo.

Es maravilloso sostener un ideal, estar convencidos de un gran pensamiento pero la magia surge cuando en el trayecto, nos pide la mano una pequeñita que se hace llamar " Duda".

ACLARACIÓN: Las fotos pertenecen sí, a Santa Rosa de Calamuchita- hermosa tierra mía-El río creció por las lluvias, pero no provocó ningún desastre. Sucedió el último fin de semana de Marzo, cuando el Rally Mundial circuló por nuestros caminos. Ese día, los productores del agro que cortan las rutas desde hace varios días reclamando que el gobierno argentino replantee las retenciones a las exportaciones, prometieron no interrumpir el tránsito. Así lo hicieron. Fue por la ocasión del mismo Rally en Córdoba. Y toda esa multitud que aparece en las fotografías acampó en las sierras para obtener el mejor lugar, las mejores vistas de los autos deportivos. Asaron su carne al estilo criollo (parrilla en el suelo), y sobró mucho para alegría de perros y bichos salvajes. La desconcentración de los fierreros al finalizar el "prime"entre Santa Rosa-San Agustín, provocó esa congestión vehicular en la Ruta Prov. Nº 5. Como verán... el Rally mueve montañas y campos; fanáticos en carpas vip y tras los arbustos... pero estas son solo un par de campanas. Finalmente, una postal de un par de segundos. Por ese fugaz momento en el vado más famoso de toda la etapa Argentina del Rally Mundial, 30 mil espectadores cambiaron el color del paisaje.

(ABRAZOS... CASI LLEGO A DOS MESES SIN POSTEAR)