domingo, 23 de septiembre de 2007

LOS TIEMPOS DEL DESTINO

María Antonia abrazó a su hermano y a su madre. Jamás lo había hecho en sus sesenta y pico. Tón, ya un hombre, vió llorar a su padre por primera vez. A Ricardo y Poro, solo les bastó tomarse fuertemente las manos para perdonarse luego de 34 años de silencio. Lo hicieron frente a sus hijos. Pablito hizo 700 kilómetros para visitar a esa pequeña, la cual lleva su apellido después de largo tiempo sin conocerlo. Yise, dulce persona, tiene una válvula en el corazón y una cicatríz hasta el ombligo. Santi, creció con la niñera. Cursa primer grado, no lleva la sangre de esa familia. TODOS EN LA CASA. COMPARTIENDO EL PAN. EN EL DIA Y MINUTO SEÑALADO. SUCEDIO ESTA TARDE Y SE MARCHARON FELICES. EL LOBO ESTABA... PERO CAPERUCITA SOLO LO MIRABA SORPRENDIDA. YA LO SABÍA; NO ERA SU ABUELITA, Y EL CAZADOR LLEGARÍA A TIEMPO PARA SALVARLE LA VIDA.