lunes, 4 de junio de 2007

ROJAS PROMESAS

La nube no impide que el cielo arda; las llamas alcanzan el aire y se incendia en ocasos... El vuelo lúgubre de un sueño olvidado, agita el recuerdo de ardientes promesas... Las promesas incumplidas, si nacieron al atardecer, no tienen castigo. Se excusan en el fuego que todo lo destruye . . . se transforman en brasas y luego en ceniza. Como la nube, como las alas rotas de aquél sueño lejano.