martes, 15 de mayo de 2007

Dame una esperanza

Trae a tu cabeza ese hombre del montón, que esta mañana conducía el auto blanco. Ese que no te conoce, pero viste su cara... Aquella chica que ayer salía del edificio justo cuando el ómnibus en que viajabas llegó a la parada... La señora de perfume extraño, que entró al cajero... La mamá con bufanda y tapado que buscaba precios en el supermercado... El viejito recién afeitado que caminaba rápido, el que llevaba la gorra bajo el brazo la semana pasada... Aquella que trasladaron a otra zona, cuando habías cruzado dos palabras... El inspector de ojos claros... El que se te sentó al lado el viernes... Gente que tal vez nunca más verás y posiblemente... nunca jamás. Imagina que alguno de ellos fuera tu única compañía en una estación de trenes. Al cabo de un rato, se acerca a vos, triste, con ojos húmedos y te dice: -"Dame una esperanza..." ¿Que palabras de aliento darías a una persona desconocida? A quienes contesten, aunque sea con una letra o testamento, aunque digan -"nada"-, quisiera encontrarlos en una estación...