lunes, 2 de abril de 2007

La Pequeña

Ella dice que es adolescente, porque recién cumplió 18. Coquetería y por supuesto esos temores a ser mayor; pero en realidad, nunca lo fue. Pasó de Bebé a Vieja... La menor de seis (solo un varón), por su condición de inesperada, recibió tanta atención, que sus hermanas eramos capaces de caminar cinco kilómetros con la pequeña osita en brazos, para mostrarle a nuestros amigos lo hermosa e inteligente que se proyectaba a los seis meses... Después, leer y escribir a los tres años, mejor promedio en la escuela primaria, medallas y condecoraciones para la mejores calificaciones del secundario, y ahora marchando en la carrera de Derecho. Con lo expuesto, pareciera una ratita de biblioteca... ¡Pero No! Ella carga con su remera de Rata Blanca, se dedica a trasnochar más veces que los fines de semana, perdió el pulgar derecho en mensajes telefónicos, sigue a Rosario Central sin tregua y encima se da el lujo de dormir hasta que las velas no arden. Lejos de ser la típica abanderada cuyos padres desvelan a las escuelas, el orgullo se demuestra puertas adentro: a veces con algunas ventajas (electrónicas) que no tuvimos los anteriores porque nacimos casi todos juntos, otras con la confianza de librarla al mundo porque sabe lo que quiere y lo que no. Tanto sorprende a los profesores con una exposición sobre las teorías platónicas, como se aguanta luquivenga por un recital de La Renga. Todo con un par de relojeadas. Pensando y haciendo. Sin más vicios que algunos amoríos, el pucho, la música, el mate. No le faltan abrazos, pero ella siempre quiere un besito de papá y mamá. Para nosotros siempre será La Pequeña. Ahora que se va a vivir sola a la ciudad, podría pensar que nada será un obstáculo por sus convicciones y seguridad... pero,¡Cómo va a extrañar los mediodías! Porque a pesar de tantas condiciones, Pequeña Andrea, JAMAS HICISTE UN HUEVO FRITO!!!!! (Pequeña locura....)