domingo, 11 de febrero de 2007

La Radio

Antes que naciera, La Radio ya era parte de la vida familiar. Mi abuelo Cristóbal, fue el primero que llevó a su humilde e incipiente barrio, un aparato a transistores, en torno al cual se reunían varios vecinos a escuchar las "audiciones" y compartir algún refrigerio. ¡Hasta se animó en alguna oportunidad a cantar en vivo para algún concurso de tango con el seudónimo de Roberto! Se dormía con la radio encendida. A lo largo de las horas, solo entregaba el ruido a fritura de alguna melodía...y la abuela Lidia, lo codeaba de madrugada para que pusiera fin a al transmisión. Igualmente gran parte de sus noches la pasaban comentando el programa favorito; casi siempre de tangos y música romántica. Mi papá y su hermano heredaron la misma costumbre, incluso en sus casas hay un aparato en cada habitación. Por esto siempre hubo y habrá Música en mi vida; desde las más viejas canciones de mis abuelos, hasta los radioteatros de mi madre, pasando por la obligación de escuchar lo que mi padre quisiera en su auto, todo fue forjando mis variados gustos por la música. Tanto disfruto de mi básico Whitesnake y las huestes metaleras, como antiguos tangos, boleros y flamenco o el folclore latino, el jazz de Miller, el trance, y por supuesto la música clásica de Saint-Saëns, Bach, entre otros. La Radio, me entregó desde mi niñez el encanto por ser parte de ella... y me llevó. Hoy, tanto puedo tomar los micrófonos para informar, sensibilizar, protestar, seducir o entrevistar... como para elegir improvisadamente la canción que ilustre un momento determinado ¡Y dedicártela en un cumpleaños! Lo bueno de ser escuchado quién sabe por quienes con la posibilidad de Internet, es que en algún momento del día, también puedo ser aquella pequeña oyente, que se enamoraba de los cantantes cuando las canciones calaban el alma.

Olvidar

En el camino del olvido, perdí la memoria. Olvidé qué recordaba y...no sé que otra cosa. Fue mi elección recorrer esa llanura, sin escollos, sin vientos, sin piedras...Mucho más sencillo me resultó transitar por esos senderos de vía rápida, que no tienen árboles ni ríos; solo un paisaje amarillento que va oscureciéndose hasta que... Ya no lo recuerdo. Yo quise olvidarme del Olvido, de la Soledad, del Miedo, del Dolor, del Fastidio, de la Tristeza. ...Y fue tan fácil... Sé que no te parece posible...No podés creerme. Sin embargo te sorprendería saber con que rapidéz se borra lo Malo. Te confieso también, que no elegí el camino correcto.. Hoy, con la mente en blanco, me arrepiento. Aunque pretendas que en medio de un gran sufrimiento nada es mejor que un Olvido Mágico, te aseguro que solo las espinas del Recuerdo,son las que pueden mantenerte de pie. Es que, POR OLVIDAR EL OLVIDO, ya no puedo reconocer el amor...y mi corazón dejó de latir. POR OLVIDAR LA SOLEDAD, ya no aprecio la riqueza de una buena compañía y me apartan. POR OLVIDAR EL MIEDO, no atino a defenderme ni reconozco a mis enemigos. POR OLVIDAR EL DOLOR, no sé que estoy sufriendo aunque veo mi cuerpo herido. POR OLVIDAR EL FASTIDIO, mi vida es una rutina hueca y perdí el buen humor. POR OLVIDAR LA TRISTEZA, ya no puedo sonreir... Es posible evadir eternamente lo más Oscuro, pero para disfrutar de la Luz más potente, se necesita levantar la mano y hacer sombra sobre los ojos.