sábado, 21 de abril de 2007

EL SECRETO DE SABRINA

Tercera entrega de "Nuestros Cuentos" con SASHA, mi ahijada de 10 años. Renglón por renglón. ¿Que escribió la tía y qué la sobrina? En una casa muy antigua, vivía Sabrina; una niña de trece años muy alegre, pero escondía un secreto. Su miedo a que lo descubrieran era enorme, por lo cual hacía cientos de cosas para ocultarlo… Sucedió que un día, cuando tenía solo seis años, salió a jugar al bosque, y justo frente a ella, apareció “Eso”. Solo recordarlo, te causaba terror. Nadie podía adivinar que ella guardaba esa vivencia tan oscura en su brillante corazón, porque para la gente siempre se mostraba contenta. Ante la seño, para sus amigos, para mamá, para papá… era una chica “normal”, pero se esforzaba mucho para aparecer siempre divertida. Una mañana despertó muy triste. Había soñado con una hermosa casa llena de luz, con una familia adorable, cuando de repente un viento huracanado, la destruyó completamente. Entonces sintió que era la hora de contar algo…. Se levantó, se cambió, se peinó y un poco nerviosa llamó a sus padres. Comenzó a hablar. -“Mamá, papá… hace un tiempo que necesito contarles un secreto. Cuando les diga dejará de serlo y no se que podrá pasarme…” Hizo un breve silencio ante las miradas frías de los dos. -“Hace siete años, mas o menos, vi algo en el bosque que me aterrorizó.” La niña continuó, pero llorando. –“Estaba jugando en el bosque cuando sentí que el cielo caía sobre mi… todo lo hermoso, de un momento a otro pasó a ser lo más odiado…” Antes de seguir con su relato, miró por la ventana que daba al bosque justo en el lugar donde estaba parada aquél día. De repente empezó a gritar como si hubiera visto un fantasma y sus ojos quedaron fijos en esa distancia. Sus padres la abrazaron muy fuerte y Sabrina, se desmayó… Cuando despertó, estaba en el hospital. Los doctores le preguntaron qué recordaba y solo habló de una hermosa pradera con miles de flores púrpura. Aunque quiso, nada más pudo decir. … Es que el secreto, no solo era suyo sino del bosque. El bosque escondía “Eso”, desde miles de años atrás. El bosque hermoso guardaba algo muy malo… una maldición. Mirando el techo de la habitación, comenzó a repasar en su mente aquél momento desde el principio. Igual, sabía que en un punto, todo se borraba… pero lo intentó. El día que Sabrina cumplió seis años, sus abuelos le regalaron un perrito de juguete. Había que darle cuerda y entonces sonaba una canción. Saltaba, caminaba, movía el hocico y ladraba. Aquella tarde, luego que todos los invitados se fueron, Sabrina se quedó jugando con el perrito. Le dio cuerda, lo escondió tras un árbol en el bosque y empezó a contar –“¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Listo!”. Cuando fue a buscarlo tras el árbol…¡No estaba! Revisó por todas partes mientras se internaba más y más entre la fronda. Allá, entre las hermosas flores rojas estaba su juguete y cuando lo quiso alcanzar… Sabrina recordó. “¡Mamá! ¡Papá!¡Mami! ¡Papi!”, ¡Ya sé lo que ví!”. Su cara se transformó. La oscuridad se apoderó de su alma. Sus ojos se llenaron de sangre y de su boca comenzó a brotar un líquido asqueroso. “Eso” era su maldición. Cada cual que entraba en ese lugar del bosque, recibía una. Su desgracia era la mutación de su aspecto, que a cada instante la convertía en un monstruo. Ella no se daba cuenta cuando se volvía horrible… Pero sus padres sí lo sabían. Ellos siempre la habían amado, pero tenían que encerrarse en una jaula cuando se tornaba tan fea y mala. Un animal peludo que destruía todo a su paso y corría a ocultarse en el bosque. A las horas, aparecía tirada en el umbral, sucia y lastimada. Sus papás la acunaban aún dormida y la llevaban a su dormitorio. Esta vez en el hospital, no había jaulas para protegerse de sus garras. Se miraron, y con el amor que sentían por su hija, se entregaron a una muerte segura. Pero sucedíó, que una nube de magia, envolvió a Sabrina desde sus pies, como un torbellino. En segundos, toda su fealdad desapareció y se convirtió en la hermosa niña de siempre. Justo cuando sus padres dejaron de temerle, la maldición se esfumó. “Eso” era el secreto que desconocían. La maldición se rompe cuando la gente ama sin miedos. A partir de entonces, ninguno de los tres se guardó un “TE QUIERO”.

4 comentarios:

Maby dijo...

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NORITA dijo...

QUE HERMOSURA!!!
ES UN CUENTO MUY ATRAPANTE!!!!
SIEMPRE ESTOY ATENTA A SUS HISTORIAS, REALMENTE COMO SUS MISTERIOS...JAMAS PODRA DEVELARSE QUIEN ESCRIBE.
LAS FELICITO!!!BESOS GRANDOTES DESDE ROSARIO.

Maby dijo...

Hola Loreta! nos estamos viendo eh!

Anónimo dijo...

...y si...de algo estoy segura..heredo esa facilidad para escribir de su tia/madrina...me enorgullece que se parezca a vos....besos..te quiero!