jueves, 15 de marzo de 2007

MUERTOS DE RISA

Era un pueblo muy lejano, donde todos vivían felices; sonrisas, gente amable, diversión y alegría por todas partes. Vivían felices. Solo a alguien muy poderoso, en el fondo del poblado, le temían. Era una sombra que nadie conocía; sin forma, pero sabían que era terrorífica... aunque nunca la hubiesen visto... Un día decidieron ir a verlo, para pedirle ayuda, pero tendría que ser de suma importancia para que el poderoso los atendiera. Algunos decían que era un brujo hechicero y otros, que era solo un mago malvado... Necesitaban ayuda para construir un edificio muy grande, y pensaron que con su fuerza malvada podría levantar las paredes... pero cuando llegaron alli... no lo encontraron. Nadie lo habia visto salir. Cierta mañana, llego una niña de otro país, y cuando le contaron la historia, ella no comprendía porqué le temían tanto, ni porqué decían que era "poderoso"... si después de todo...¡NADIE LO HABIA VISTO JAMAS! Entonces, ella comenzó a investigar. Preguntó a los vecinos mas viejos y a los mas nuevos... Uno de ellos le dijo que nunca lo había visto, que si le solicitaban ayuda, no atendía y también le dijo, que al parecer, el poderoso no tenía amigos. Otro le comentó que algunas tardes de tormenta solo alcanzaban a ver su sombra gigante detrás de una montaña... pero nada más. La niña quería personalmente a ver al gran poderoso, y aunque no se lo permitían, ella insistía e insistía, hasta que finalmente, emprendió el camino hacia el lugar donde habitaba el gigante, el poderoso, la enorme sombra... Y resultó que metros antes de llegar... ¡no pudo creer lo que vió! Era el mismísimo grande y poderoso, quién al verla también se sorprendió! …Porque no era tan grande... sino, una pequeña vaca que al caer el sol reflejaba su sombra en el pueblo. ¡Que risa! La niña contó lo sucedido a los vecinos cuando retornó... ¡y se murieron de risa! Muertos por reir sin parar. Ahora están todos enterrados en el cementerio... y de aquél pueblo alegre y felíz, solo quedó la vaca en la montaña. Esta fue otra de nuestras historias con Sasha.

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